"Solía ser una persona muy ocupada, llena de preocupaciones y ansiedades por el futuro."

“Cultivar una práctica cotidiana de yoga no fue fácil para mi, solía ser una persona muy ocupada, llena de preocupaciones y ansiedades por el futuro. Me gustaba estar en forma y cuidar mi alimentación, pero no tenía mucha conciencia de cómo era yo, de cómo eran mis sentimientos o mis emociones conmigo misma. Sólo me dedicaba a reaccionar ante todo.
“Uno de los pasos que seguí para comenzar una práctica y cultivarla fue conseguir un maestro que me inspirara“

Comencé a hacer yoga con un maestro, al que no entendía nada. Nos sentábamos minutos en silencio y luego hacíamos una cantidad de posturas que no tenía idea de cómo hacerlas. Pero lo que sentí en mi cuerpo y en mi interior al día siguiente (aunque con agujetas!) hizo que nunca más dejara de practicar hasta el día de hoy.

Uno de los pasos que seguí para comenzar una práctica y cultivarla fue conseguir un maestro que me inspirara, eso para mi fue fundamental. También comencé a tener el hábito de no poner un pie fuera de mi casa en las mañanas sin tomarme unos minutos para respirar en silencio y hacer un par de saludos al sol, aunque fueran un poco rápidos.

“Es fundamental tener una buena relación con uno mismo para poder tenerla con el prójimo.”

Cultivar mi práctica y hacerla crecer ha hecho en mi un camino hacia la felicidad, porque resido en mi interior con mucha paz y eso hace que pueda compartirlo con otros.
Tener una práctica regular de yoga a veces nos cuesta porque realmente no nos conectamos con nuestro ser. Pero si empezamos a observarnos y a recorrer este hermoso camino, disfrutar paso a paso lo que vamos sintiendo y lo que vamos transformando a nivel tanto físico, como espiritual y mental (es lo que debería hacerlo parte de nuestro día a día), nos daremos cuenta de que la práctica de yoga debe ser lo primero que hagas para tener esa relación íntima contigo mismo: esos minutos que tienes sobre tu “mat” harán que te sientas mejor y así con el resto del mundo.

Es fundamental tener una buena relación con uno mismo para poder tenerla con el prójimo. En mi experiencia, el yoga es una de las herramientas para lograrlo.
¡Cultiva tu práctica! ¡Sí se puede!”

Tabatha Trejo