"Do real Sadhana, my dear children, do real Sadhana"

“Do real Sadhana, my dear children, do real Sadhana”, cantaba Swami Sivananda. Seas abogado, ingeniero, médico, profesor, conductor de taxi, empresario o comerciante, no importa lo que hagas, sé un Sadhaka (practicante, verdadero buscador espiritual). La Sadhana es la práctica espiritual diaria, es una auto-disciplina de la mente y del cuerpo para servir al alma, nos permite expresar el Infinito dentro de nuestro Ser.

“Mi maestro siempre decía, haz poco, ¡pero hazlo todos los días!”

Aunque sea cerrar los ojos solo 5 minutos e ir hacia dentro, o 3 minutos, ¡o 1 minuto! Aunque sea 5 Surya Namaskar (saludos al sol) o practicar pocas posturas al día, con presencia, con conciencia, por ejemplo puedes realizar cada día 2 o 3 posturas diferentes, observándote cuando estás asentada/o en ellas, sintiendo que pasa en tu cuerpo y en tu mente, profundizando desde tu nivel de Consciencia. Sadhana también puede ser estudiar los textos de la tradición filosófica del Yoga. Si no puedes un capítulo al día, pocas páginas también pueden ser muy inspiradoras. A mí, por ejemplo me encanta leer las biografías de los grandes maestros realizados, que a través de sus vivencias me guían en mí día a día.

“Hoy en día, sigo con mis pequeños viajes semanales a la India y no pasa día sin alimentarme de alguna lectura”

Siempre me ha gustado estudiar, entender intelectualmente antes que todo, si mi mente no llega al entendimiento me resulta más difícil aprender. Con el Yoga me ha pasado lo mismo. Desde el principio de mi práctica, puramente física – eh sí, así empecé – tuve sensaciones muy buenas. Poco a poco mi mente empezó a hacerse preguntas (una de sus actividades preferidas). Gracias a un querido amigo descubrí la meditación y las simples buenas sensaciones iniciales pasaron a ser más intensas, hasta percibir que había encontrado mi camino en la vida. Empecé a tener una cita semanal con mi primer maestro que hablaba de grandes sabios, maestros realizados, contaba historias mitológicas, etc. Cada miércoles era para mí un pequeño viaje a la India . Y de allí las primeras lecturas: encontraba respuestas a mis preguntas, leía textos que explicaban claramente, casi científicamente, cosas que me estaban pasando, y esto se me fue calando siempre más adentro. Hoy en día, sigo con mis pequeños viajes semanales a la India y no pasa día sin alimentarme de alguna lectura…y si no tengo tiempo, pues, una simple frase de Gurudev Swami Sivananda me ilumina el día.

Por eso, mi mensaje es, hagas lo que hagas, ¡sé constante! La constancia es la clave, es la principal virtud de la Sadhana.

En el primer capítulo de los Raja Sutra, Patañjali dice:

yoga chitta-vritti-nirodhah” ||2||: el Yoga consiste en suprimir la actividad de la mente;

y “abhyasa-vairagyabhyaṃ tan-nirodhaḥ” ||12||: la mente puede alcanzar el estado de Yoga por medio de la práctica y el desapego.

La práctica regular, Abhyasa, es el punto de partida para apaciguar las fluctuaciones mentales. Una práctica yóguica continuada permite controlar los vritti, los movimientos de la mente, y permanecer plenamente conscientes en el momento presente, en Virabhadrasana I, haciendo compras en el mercado o lavando platos. La esencia de la práctica constante es estar más alerta en cada momento, en cada instante, para así poder dejar la mente tan quieta que solo reflejará nuestra naturaleza real.

La perseverancia es crucial en este camino. Me gusta considerar mi Sadhana como una dirección. Hay días en que siento que no avanzo, hasta me parece dar pasos atrás, pero el tener la brújula constantemente orientada hacia el norte me incita al día siguiente a dar los pasos atrasados, ¡y uno más! Esto para mí es muy importante.

“Cada mañana al despertarte primero agradece estar y “Ser”, luego obsérvate, investígate y reconoce lo que necesitas hoy.”

Lo bueno no es enemigo de lo mejor, sino lo mejor de lo bueno. Cuando sólo buscas lo mejor, no disfrutas de lo bueno que tienes. Es este caso sería: no busques la práctica perfecta, no te plantees ‘a partir de mañana 2 horas de Asana todos los días, luego me pongo a meditar hasta que empiece a levitar’ etc. (al principio de mi práctica sí que lo pensaba yo ). Más simplemente, cada mañana al despertarte primero agradece estar y “Ser”, luego obsérvate, investígate y reconoce lo que necesitas “hoy”. Puede que necesites algún ejercicio de Pranayama, o sentarte quieta/o a meditar o realizar algún Asana…o puede que te encuentres cantando un mantra mientras estás barriendo el suelo de tu casa porque esto te toca hacer hoy, ¡limpiar tu casa! En cualquier acción que cumplas, reconoce el punto donde estás y acéptalo. Y si un día no puedes practicar, sobre todo, no te sientas culpable. No pasa nada, disfruta del descanso y nunca pierdas el estado de conexión con el momento presente, con lo que estás viviendo, con lo que estás haciendo.

Otra gran enseñanza de Swami Sivananda es: adáptate, ajústate, acomódate a todas las condiciones de la vida, esta es la esencia del Yoga. Sé feliz en todo momento, no hay ninguna competición con nada y nadie, y menos con nosotros mismos, no hemos de lograr nada, sino reconocer lo que ya somos. Por eso, no hay realmente una Sadhana correcta/incorrecta, tenemos que estar abiertos a todo, reconocer el punto de desarrollo en el que nos encontramos y ser consecuentes con él.

¡Nuestra vida es nuestra Sadhana!

PAZ LUZ ANANDA

Radha