Desde el primer momento me enamoré de la práctica, descubrí otra dimensión de moverse

Pues… hace unos 10 años, cuando yo estaba terminando mis últimos2 años de la carrera de danza en Chile, de hecho mi maestra de Ballet era profesora de kundalini, era muy bonito porque ella vestía de blanco y su manera de enseñar en la técnica usaba muchos conceptos del yoga que sólo ahora entiendo. Entonces desde muy chica, desde los 17 años que conocí lo que era mula-bandha, pranayama pero sin entender mucho el contexto. Ella siempre nos hablaba de eso en clases, pero claro en ese momentoyo no entendía que había estilos de yoga ni nada, fue una cosa completamente circunstancial,  pero siempre estuvo ahí. Y luego hubo un año que estuve en un proyecto de danza y una de las chicas era ashtangui y practicaba con la que fue mi primera profesora Loreto Cortés, que en aquel momento era la única que enseñaba Ashtanga en el método tradicional en Santiago de Chile.

Me puse a investigar y el estudio estaba al lado de mi casa y decidí ir, y fue así, desde el primer momento me enamoré de la práctica, descubrí otra dimensión de moverse, yo en ese momento, estaba full time bailarina y la práctica de yoga vino a ser como un complemento de una búsqueda o necesidad que tampoco era tan clara en ese momento.
Yo estaba inquieta de encontrar cosas diferentes y encontré el yoga, sucedió así, después de la primera claseentendí que era algo que me interesaba hacer, iba todo lo que mi tiempo físico permitía, mañana o tarde y luego iba a clases de ballet, era bastante más joven y tenía mucha energía jeje.
Era todo muy intenso, pero se transformó en algo que empezó a ganar cada vez más espacio, me nutría de algo que en la danza echaba en falta. De hecho justo hoy con un amigo hablaba de eso, que la práctica de Ashtanga evidentemente me hizo entender, ayudar a conocer quién era, saber quién era. Entonces a través de saber qué persona era, pude empezar a desarrollar otras áreas de mí, básicamente a crecer, a madurar, es sobre todo una herramienta muy fuerte mentalmente, siempre se dice que la práctica de Ashtanga es muy visual y todo mundo lo asocia a algo muy físico, pero yo conecté de otra manera, la practica fue atractiva para mí no por lo físico, en ese momento ya tenía una intensidad física muy grande, y en términos de movimiento tampoco era tan atractiva, sin embargo, aluciné con el silencio, el silencio de la shala, las respiraciones, con lo que pasaba en mi cabeza, y como ese espejo de uno mismo comienza a aparecer. Y luego también la profesora que tenía, Loreto es muy exigente y yo conecté mucho con eso, me gustó tener una profesora que quería lo mejor de mí, y eso me motivó, estuve casi 2 años ahí practicando, con alguna pausa en el medio, pero fueron 2 años que estuve bastante presente.
La prácticasiempre fue una herramienta de investigación, de complemento, jamás me pasó por la cabeza ser profesora de Ashtanga, pero de hecho creo que una vez, lo pensé, y cómo se es profesor deAshtanga? Y me puse a mira en la web, y decía que tenía que ir 3 veces a Mysore-India, imagina, yo en Chile, en el fin del mundo, estudiante que no tenía un peso y me decía… a India?? Nunca voy a ir a India! era como el último lugar en el mundo donde yo pensaba en ir en ese momento, no era una opción. Y la vida es loca porque en esos últimos años de escuela conocí a mi ex pareja que es de Barcelona y en un minuto decidimos que yo me venía a vivir acá, antes pregunté a mi profesora donde podría estudiar para seguir practicando y llegué a Elena Figarola. Llevaba nada en Barcelona, llegue en marzo y en septiembre ella se quedó sin asistente y me pidió a asistir, entonces fue muy espontáneo, yo en ese minuto no tenía trabajo, estaba bailando, tomaba clases, hacia audiciones estaba muy en la danza no estaba nada en el yoga, pero entonces eso empezó a tomar cada vez más terreno, me empezaron a salir más clases, por ahí por allá. Siempre fue muy natural para mi dar clases, el proceso fue muy gentil, muy fluido todo, y así empezó a ganar terreno, cada vez más y luego ya estaba dando casi todas las tardes el programa Mysore, y así de pronto empecé a ser mucho más profesora de yoga que bailarina. Estaba muy ilusionada con todo y en mi cabeza ya empezaba a ser un poco más real la idea de ir a la India, Elena me insistía, me decía que tenía que ir, pero en ese minuto tampoco tenía dinero ni nada, pero ahora no era algo tan lejano a mi.
Bueno entre todo el tiempo que pasó yo me separé y eso creo fue uno de los grandes quiebres de mi estadía acá y claro lo pasé bastante mal y eso fue un momento interesante porque lo único que me mantuvo en pie fue mi práctica, yo decidí que no iba a abandonar, y que me iba levantar cada día como fuera y lo logré, y desde ese lugar crecí mucho, o sea, no solo de la fortaleza de tomar decisiones, sino de permanecer en un lugar que yo sabía no podía soltar, yo sentía que mi mat, mi practica era como agarrarse al árbol hasta que pase la tormenta, y me iba todos los días a la shala, y hacia lo que podía, a veces terminaba llorando a la mitad, a veces seguía adelante, hacía lo que podía, pero estuve ahí, muy presente y luego desde ahí salí bien. Tuve un año bastante malo emocionalmente y a partir de eso, junté fuerza, ahorré y pude ir por primera vez a la India a finales de 2009, y ahí todo cambio, fui a Mysore por 3 meses, me enamoré de la práctica aún más, lo que estaba haciendo tenía mucho sentido para mi, volví al 2010 en marzo y ya tenía 2 invitaciones a enseñar fuera. Me fui a Canarias, después Portugal,  y todo eso fue un nuevo comienzo, un año que fue muy beneficioso, crecí mucho como practicante y como profesora porque pude tener la experiencia de dar clases en otros sitios. Después de eso volví y en septiembre de 2010 monté Pazzifica y junto con eso nunca más paré en estos 5 años de ir a India cada año.  He pasado ahí desde 6 meses, 2 meses, 3 meses, y es como mi peregrinaje, mi ritual anual.
Yo sé que es algo que no quiero que se vaya de mi vida. Sigue siendo una herramienta muy potente de crecimiento, de auto conocimiento, uno crece a través del dolor siempre, mi separación de hecho fue una de las cosas más difíciles que me ha tocado vivir aquí. Estaba sola, decidí quedarme, no ir a Chile que era la opción más fácil, recibí mucho apoyo, pero aquí estaba sola, me busqué la vida y eso es invaluable. Lo que yo aprendí en esos momentos difíciles es haber crecido, es haber madurado y haberme hecho mujer. Ese quiebre fue la necesidad de crecer, de transformarme y en ese minuto la práctica me dio el soportepara poder vivirlo, la practica me transformó y eso es precioso, ahora me siento como una predicadora (risas)
¿Cómo haces para mantener una práctica diaria? Háblanos de la disciplina.

Evidentemente esta práctica tiene un nivel de disciplina y exigencia importante, pero creo que en mí encaja de manera espontánea por mi naturaleza, soy unapersona que necesita constante movimiento, necesito todo el tiempo estar haciendo cosas y también funciono mucho con la disciplina, y con las metas. Pero eso no quiere decir que tenga metas en mi práctica, no va por ahí, el hecho de estar presente, de la disciplina nunca lo he cuestionado, me entiendes? Creo que eso tiene que ver mucho con mi educación, desde muy niña he trabajado con mi cuerpo, y desde muy niña también sé que nada viene gratuitamente, quien quiere profundizar, quien quiere ir más lejos tiene que dar más de sí, entonces claro, eso nunca ha sido un conflicto, cuando uno le da el espacio que uno quiere a ciertas cosas todo es más fácil, yo decido que mi práctica es importante, pero obviamente con una cierta flexibilidad, con los años uno aprende eso, al principio era más fanática y no me podía perder un día de práctica, si no me volvía loca jajaj, uno va madurando, entiende también que si uno no practica un día no pasa nada, y si no practica 2 y si no practica una semana tampoco pasa nada, pero porque sabes que es un periodo, que es un tiempo y que luego va a volvery yo creo que eso es la inteligencia de la práctica, es la manera de poder mantener una práctica a largo plazo, cuando no hay presión, cuando esas “reglas” no existen, derribas esa barrera, y lo haces porque realmente lo quieres hacer, no porque lo tienes que hacer. Entendiendo también que hay periodos en que la mente juega sus trucos y la cabeza te dice quédate más en la cama o mejor levantate y toma el desayuno, ahí es cuando toca ser honesto con uno mismo y discernir.
Ahora mismo practico 6 veces o a veces 5 veces a lasemana y practico a la hora que puedo, me levanto temprano para estar en el shala a las 6.30am dando clases, pero yo practico después de mis clases, y hay veces que llego a casa y estoy cansada y digo… me voy a tomar una hora de descanso y practico al medio día y me va super bien, es la manera que yo he encontrado de mantener una práctica consistente y que no me cause conflicto interno, entender que a veces hay periodos de fluctuaciones en la vida,  y que cuando eso pasa hay que estar más receptiva a poder escuchar lo que tu cuerpo está diciendo, escuchar el momento.
Siempre digo que esa práctica es para todos, lo que pasa es que no siempre se está preparado para entrar en la práctica. Hay mucha gente que parte encantado de la vida y en medio del camino se asustan y se van porque empiezan a experimentar emociones difíciles, pensamientos raros, incomodidad, hay esa frase que me gusta mucho que es:
“No tenemos un cuerpo, si no que somos un cuerpo”… y si lo piensas desde esa perspectiva todo tiene sentido.
Cuando la gente dice que la práctica deAshtanga es dura, yo creo que lo más duro es enfrentarte a ti mismo cada día en la esterilla. Ashtanga diría yo, es casi la única practica en la que tienes que enfrentarte cada día a ti mismo y no distraerte con un profesor adelante hablando, o con una música linda, o en un ambiente meloso, como una nube, y está bien! Cada uno puede elegir el contexto que mejor le encaje a su naturaleza para vivir la experiencia de yoga, pero para mí la práctica deAshtanga es Full on! (risas), es lo más intenso! Intenso a nivel mental y a mí eso es lo que me apasiona, la transformación! Doy clases porque me encanta ver cómo la gente se transforma, como mis alumnos, la gente que he tenido la fortuna de enseñar va mutando, y no se dan ni cuenta, porque no se acuerdan como llegaron, pero yo siempre mantengo ese recuerdo. Y el cambio no es solo en términos físicos que es lo más evidente, sino que siempre hay un patrón que se repite cuando voy siguiendo un grupo, siempre hay un par que llegan a un punto donde hay un quiebre muy importante en sus vidas, separaciones, cambio de trabajo, cambios sustanciales, que tienen que ver con nuevos paradigmas. Llega un minuto, y eso lo conversaba con otros profes, y es muy interesante, que no te puedes mentir, no puedes ser deshonesto contigo mismo, entonces esa incomodidad, y ese ruido empieza a ser cada vez más fuerte y si no lo escuchas duele, y cuando ya no lo aguantas más es necesario romper algún patrón, y eso es precioso. He visto a lo largo de estos 8 años como la gente empieza a tomar mejores decisiones, al principio claro, difíciles , pero con el tiempo se transforman en decisiones felices, tengo muchas historias en mi cabeza y eso es lo que me apasiona… el poder de transformación que tiene esa práctica y evidentementeme motiva para seguir practicando cada día con dedicación, más allá de lo que mi cuerpo puede hacer.
Y sobre todo ahora, estoy muy conectada con el hecho de ser joven, tengo 32 años, y tengo que aprovechar el ahora! porque el cuerpo tiene una vida, una fuerza y hay que aprovecharlo. Entonces si tengo la fuerza y las ganas de poder estar 6 veces a la semana en la esterilla, yo lo voy hacer. Porque la vida es cortita, igual en 10 años más tengo varios hijos o no tengo hijos, o mi vida puede ser otra. Hay que disfrutarlo y vivir mientras se pueda, y sí, soy intensa,  para mí eso es la vida.
Después de 8 años y medio, me voy de Barcelona, es muy lindo mirar atrás, mirar como llegué y todo lo que ha sucedió en ese tiempo, las cosas que he construido, las cosa que estoy dejando. Cuando me autorizaron en Mysore empezó una rueda grande de ir a dar clases fuera, pasaron unos años y empezó ese ruido, me sentía incómoda,  sentía que no estaba siendo feliz, no con lo que estaba haciendo, pero si con el contexto, donde yo no sabía si era Barcelona, si era la rutina tan exigente de levantarse temprano, dar clase irse a casa, etc., no conectando con la gente de acá o la ciudad, que para mí siempre ha sido algo no tan fácil, entonces de repente sabía que tenía que tomar una decisión, había que cambiar las cosas, yo no era feliz, era un hecho y tenía que cambiar algo. Tardé 2 años en poder irme, y más que tardar en tomar la decisión, en poder realizarla, no estaban las condiciones, peroprincipalmente me frenaba el amor que tenía al proyecto Pazzifica, a todo lo que había creado, no quería dejar eso solo ahí tirado, y de repente a fin de año empecé a tener muchos accidentes estúpidos, tipo me caí de una escalera, después lesioné la cadera, cosas que nunca me pasaron y entré en un momento muy dark, donde todo era muy mental, sentía que en cualquier minuto me iba a ir, o sea en cualquier minuto decía basta, ya está, cierro todo y me voy, llegué a ese punto, después vino mi madre y me ayudó a suavizar todo, pero ahí tomé la decisión y dije mira me voy. Fue el momento y compré mi billete, y todo empezó así como un rompe cabezas a encajar, fue el momento de hacer eso y empezaron a salir oportunidades, lluvia de cosas y todo hacía sentido y cada mes que pasaba, más cosas, me invitaron a bailar, estuve de gira casi una semana bailando para una banda chilena, y ahora pienso que es increíble irme de acá haciendo lo que más amo que es bailar y dar clases de yoga, y me voy abierta a ver lo que la vida tiene para mí.
Yo creo que siempre esa vocecita esta dentro, lo que pasa es que uno tiene que ser lo suficiente valiente para escuchar. Y cuánto dure esa voz en ti es una decisión, al final no sé si tiene que ver con encontrar las condiciones perfectas, a veces hay que romper las estructuras propias sin tomar mucho en cuenta cuales sean las consecuencias, pero sí tomar la responsabilidad de estas consecuencias, tomar el riesgo, y si me doy con la cabeza en el muro, me volveré a parar y ya entenderé para donde tengo que ir, no se puede uno estar en ese loop de cuestionar, cuestionar, cuestionar, al final siempre van a existir miles de opciones. Si uno silencia el ruido, siempre sabe cuál es el camino. Siempre está dentro. Siempre.