"Al menos una vez al día escuchamos un ‘No tengo tiempo’ o ‘Le faltan horas a mi día’… ¿Realmente, es así?"

“El tiempo es oro, valioso y parece ser escaso para la mayoría de las personas. Al menos una vez al día escuchamos un ‘No tengo tiempo’ o ‘Le faltan horas a mi día’… ¿Realmente, es así? Durante un período me he preguntado esto muchas veces. Y mi conclusión es que no.

Cuando estamos de vacaciones o pasándolo bien en nuestro tiempo libre, las agujas del reloj dan vueltas rápidamente. Sin embargo, al estar esperándole a alguien o si nos encontramos ante una situación estresante y negativa, el momento parece eterno. Pero no es por el tiempo en sí, es por nuestra percepción del tiempo, pues el tiempo es relativo.

Yo siempre veo las cosas desde la perspectiva de la prioridad. Siempre he sido muy deportista, pero fue hace unos pocos años que me entregué al mundo del yoga con más seriedad y dedicación, y, como sabes, la pasión también requiere nuestro tiempo.
“Te aconsejo no hacer cambios dramáticos en tu vida para poder crecer en tu práctica del yoga.”

Tengo un trabajo de jornada completa y mi puesto requiere responsabilidad, tengo que estar bien centrada, siempre buscando formas para optimizar. Aunque no tenga hijos, la rutina hace que esté siempre ocupada, pues todos tenemos platos para lavar y suelos para fregar comidas que preparar, sobre todo cuando tenemos ciertas preferencias con respecto a los alimentos. Pero siempre intento reservar lo que llamo ‘Pamtime’, para hacer las actividades que me divierten y que me ayuden a ser yo, sin desempeñar un rol: es importante para mi bienestar y el de los que me rodean, mi paz interior y para mantener el equilibrio.

Te preguntarás cómo me lo monto…. Pues, para que te sea más fácil de entender, te explico en qué consiste un día habitual en mi vida. Me levanto entre las 6:00h y 6:15h de la mañana y lo primero que hago es tomar un vaso de agua caliente con medio limón exprimido. Después sigo mi ritual ayurvédico. En total, esto ocupa unos 20 minutos de reloj. En el mientras dejo que se haga la papilla con leche de mijo, avena y frambuesas hirviéndolo todo juntos (5 minutos de preparación). A continuación me cambio y hago un entrenamiento de 25 minutos, para luego acabar con los saludos al sol, la secuencia de asanas que decido practicar esa mañana y un momento de meditación, que consiste en no mucho más que dar las gracias al Universo por ver salir el sol otro día más y pedir que las buenas energías me acompañen durante el resto de mi jornada.
“Mi propia enfermedad me ha enseñado que para estar en paz, tienes que aprender cómo reaccionar ante las situaciones en la vida.”

Me ducho y me preparo, meto el tupper en el bolso (lo cual dejo preparado la noche anterior, dependiendo si voy a clase de yoga por la tarde o si tengo alguna actividad después del trabajo). Después estoy lista para salir de casa para irme a la oficina.

Al llegar a casa suelo hacer lavadoras o bien recojo una parte de la casa para no tener que hacerlo todo un mismo día. Me ducho, ceno y si me apetece, veo alguna serie de mi gusto. Por la noche, sobre las 23:00h como mucho, me llevo la infusión a la cama, me pongo a leer sobre el yoga, el ayurveda o temas de espiritualidad en general y cuando se me cierran los ojos, me hago Reiki a mí misma hasta que me duerma.

Hubo un tiempo en que no me habría visto capaz de hacer todo lo descrito aquí arriba. Pero vuelvo a insistir, siempre depende de tus prioridades. En el siglo XXI, donde rigen las aplicaciones como el Whatsapp, el Messenger de Facebook y los programas de televisión llenos de violencia, es muy fácil pasar horas contestando mensajes o debatiendo sobre lo mal que va el mundo, generando más energía negativa simplemente porque es lo más habitual en el mundo en el que vivimos. Nos sentimos obligados a contestar los mensajes de amigos y conocidos de forma instantánea y se nos ha enseñado que debemos tener conocimiento de lo que está pasando en el mundo.
“Llegarás a entender que el yoga es grande, que es infinito.”

Pero mi propia enfermedad me ha enseñado que para estar en paz, tienes que aprender cómo reaccionar ante las situaciones en la vida. Lo que pasa fuera siempre se refleja en nuestro interior. Por más ignorante que suene y aunque evidentemente sepa en grandes líneas lo que sucede en nuestro alrededor, dejé de ver las noticias para estar más tranquila. Invierto el tiempo que antes usaba para ver el telediario en enviar buena energía al exterior mediante el yoga, el autoestudio y el Reiki.

Por lo tanto, te aconsejo no hacer cambios dramáticos en tu vida para poder crecer en tu práctica del yoga. Te recomiendo que hagas pequeños ajustes: en vez de ver la televisión dos horas, deja que descanse la vista y lee sobre el yoga o selecciona al menos un programa de tu gusto que dure menos tiempo. Decide cuándo contestarás a tus mensajes y cuándo reservarás tiempo para ti, porque créeme, una meditación de 5 minutos o 3 rondas de Surya Namaskar sí que hace una diferencia en tu vida si tienes constancia. Poco a poco verás cómo vas ganando control sobre tu tiempo, independientemente de tus horarios o tus eventos sociales. Por eso lo considero importante elegir y seleccionar tus preferencias y prioridades, y no hacer algo porque la sociedad nos dice que es lo habitual.

Llegarás a entender que el yoga es grande, que es infinito, y si tú lo permites, lo vivirás a todas las horas del día, estés donde estés, en la esterilla y fuera de ella. “

Pamela Ramnares